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Antiinflamatorios naturales para cefaleas

Antiinflamatorios naturales para cefaleas

Escrito por en Feb 27, 2017 para Blog, Nutrición, salud

Quién no ha tenido alguna vez un dolor de cabeza. En efecto, nos ha pasado a todos, nos tomamos un paracetamol y asunto concluido. Pero ¿qué pasa si las cefaleas y migrañas vienen con relativa frecuencia? Entonces el paracetamol, en lugar de ser la solución, se convierte en un problema. Y no hablemos ya del ibuprofeno. Si al comienzo hacen cierto efecto, llega un punto en el que incluso la dosis más alta resulta ineficaz.

Y el problema no se acaba ahí, pues ambos fármacos están desaconsejados a largo plazo. El paracetamol porque es tóxico para el hígado, y el ibuprofeno, para el riñón. Algunos investigadores han señalado asimismo que su uso asiduo podría incluso provocar más crisis y hacer el problema crónico.

Los migrañosos, como una servidora, sabemos muy bien la impotencia que uno siente ante semejante problema. Las causas no se conocen. Los expertos hablan de predisposición genética, pero también de otros factores, desde mecánicos, como las malas posturas o las contracturas cervicales, hasta psicológicos, como el estrés, por supuesto, pasando por las causas hormonales y digestivas. En definitiva, un verdadero rompecabezas, en sentido estricto y figurado.

No voy a prometeros una panacea, porque yo todavía no la he encontrado, pero sí unos cuantos remedios naturales que pueden ayudar a salir del círculo vicioso de los antiinflamatorios y aliviar las crisis. Como el problema es, digamos, multidimensional, yo combino siempre varios métodos: una alimentación adaptada a la circunstancia, ejercicios respiratorios, automasaje y antiinflamatorios naturales.

Una alimentación adaptada a las cefaleas

Hay infinidad de páginas web que hablan de alimentación y migrañas, así que no me extenderé mucho aquí. Es sabido que los alimentos más grasos, como el queso, el chocolate o las frituras, pueden provocar o agravar las cefaleas. En segundo lugar, todos los azúcares, comenzando por el alcohol, pueden ser fatales. También, por supuesto, todos los alimentos a los que una persona sea intolerante (los más habituales son los productos lácteos, el huevo y el gluten, pero también algunos crustáceos y algunos frutos secos). Lo mejor a este respecto es conocerse y saber qué alimentos digerimos peor. Los expertos aconsejan incluso que se lleve un diario para detectarlos.

En cuanto a los que ayudan a aliviar, destaquemos la manzana, el pepino y el pomelo (ya vendremos de nuevo sobre este último). Un régimen adaptado será forzosamente ligero, con mucha verdura verde y con frutas poco azucaradas. Yo diría que casi todas las cefaleas, salvo quizás las puramente mecánicas, tienen que ver con una congestión del hígado por una u otra razón. De hecho, los especialistas suelen reconocer que los migrañosos tienen también frágil la “esfera digestiva”. Convienen pues todas las verduras que ayudan a descongestionar el hígado: en primer lugar, el rábano negro, pero también la alcachofa, y todas las verduras de hojas verdes, como hemos dicho. Y mencionaremos también el ajo y la cebolla.

Ejercicios respiratorios

Una de las terapias más modernas que se están aplicando contra las migrañas es la hiperoxigenación (la llamada medicina hiperbárica). Evidentemente, los tratamientos son carísimos y las clínicas que los administran, poco frecuentes. He aquí un método para provocarnos una pequeña hiperoxigenación con una respiración alta:

  • Inspiramos imaginando que queremos llenar la punta superior de nuestros pulmones (para ello, podemos poner dos dedos debajo de las clavículas, y tratar de “llevar el aire” a ellos). De esta forma, sentiremos una leve sensación de “plenitud” en algunas zonas del cráneo.
  • Podemos seguir imaginando que el aire sube hasta nuestro cerebro, lo llena y se impregna del dolor, que expulsaremos con una espiración espontánea, sin forzar.
  • Podemos realizar así varias inspiraciones y espiraciones. Es mejor cerrar los ojos e inclinar un poco la cabeza hacia atrás en el momento de la inspiración, como dejándola caer por el peso del lóbulo occipital (la parte prominente del cráneo que está encima de la nuca).

Felicidad (CC Marcela Paolantonio BY-SA)

Lo ideal es poder hacer estas respiraciones en un lugar muy ventilado, y si es al aire libre, mucho mejor. A mí, en ocasiones, cuando la migraña no es excesivamente fuerte, me alivia más andar y moverme que reposar. Cada cual sabe lo que más le conviene a ese respecto.

Automasaje del cráneo

Podemos ayudarnos con un automasaje de todo el cráneo:

  • Empezamos masajeando la nuca con las yemas de los dedos para aliviar la tensión en la zona.
  • Después apoyamos con delicadeza las yemas de los diez dedos en la zona occipital (con la mano arqueada, como si estuviéramos sujetando una pelota), y hacemos pequeños círculos moviendo la piel de la cabeza (y no los dedos, ¿me explico?).
  • Luego, guardando la posición de las manos, vamos subiéndolas lentamente por el cráneo y volvemos hacer los círculos con la piel un poco más arriba.
  • Por último, colocamos los pulgares sobre las sienes, y el resto de los dedos sobre la frente, y repetimos la operación.

Otras técnicas “mecánicas” que alivian: aplicar una compresa fría en la frente y/o en la zona occipital y rodear la cintura (en realidad, el hígado) con una manta para darle calor.

También es conocido el efecto aliviante del aceite esencial de menta piperita, que hace el mismo efecto que el frío. En el caso de cefaleas o migrañas ligeras a moderadas, este remedios pueden bastar.

Antiinflamatorios naturales

Zumo de pomelo

Pamplemousse (CC Thiery BY-SA-NC)

Para mí, el más eficaz y el más sencillo de encontrar es el zumo de pomelo. Os sorprenderá quizás, pero no tanto cuando sepáis qué sustancias tiene:

  • Contiene un aceite esencial depurativo y antiinfeccioso que lo convierte en una fruta drenante del hígado y de los riñones.
  • Las propiedades antiinflamatorias proceden de los antioxidantes que contiene (flavonoides y carotenoides).
  • Por último, es una excelente fuente de vitamina C, y una buena fuente de vitamina A, B5 y cobre.

Al ser una fruta muy digesta, se puede tomar en grandes cantidades, por ejemplo, a lo largo del día. En mi caso, el zumo de pomelo combinado con automasaje y aceite esencial de menta aplicado en las sienes y la nuca me basta para las crisis ligeras a moderadas. Para las más duras, al menos alivia y me permite seguir medianamente bien con mis actividades.

Ribes nigrum

El Ribes nigrum, o grosella o zarzaparrilla negra (en la foto destacada), es otra de las frutas medicina con increíbles propiedades científicamente demostradas: en concreto, es capaz de reducir la producción de prostaglandinas, sustancias responsables de la inflamación, y también contiene grandes cantidades de vitamina C y de antioxidantes, entre otros. Además, ayuda a controlar los niveles de glicemia. En Francia se vende en farmacias una preparación consistente en un macerado glicerinado en dilución 1dh. En las crisis más fuertes, yo combino este remedio concentrado de Ribes nigrum con el zumo de pomelo, y funciona con relativa eficacia.

Lo importante, en todo caso, es recurrir a todos estos remedios desde el primer síntoma de dolor o migraña, pues de este modo triplicamos la probabilidad de que funcionen y podremos evitar con mayor facilidad las crisis agudas.

Si conocéis o utilizáis otros remedios naturales para esta afección y queréis compartirlos, ¡dejad un comentario! Muchas gracias de antemano.


Créditos

Foto destacada: Black Currant, de Malcolm Manners (CC-BY-SA-NC)

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