912 060 323 - 619 991 900

La dieta mediterránea: ocho aspectos desconocidos

La dieta mediterránea: ocho aspectos desconocidos

Escrito por en May 27, 2016 para Blog, Ecología, Nutrición, salud

La dieta mediterránea está de moda, tanto en el discurso oficial sobre salud pública como entre la gente en general. Pero ¿la conocemos de verdad? Y aún más importante, ¿de verdad la aplicamos?

En efecto, a pesar de ser uno de nuestros valores culturales más apreciados y más exportados, lo cierto es que en los últimos 20 años se ha ido deteriorando, no solo porque estamos sustituyéndola por hábitos alimenticios ajenos a nuestra tradición y mucho menos saludables, sino también porque algunos de los aspectos que la hacen única son difíciles de practicar, e incluso de comprender, en el contexto de la alimentación industrial.

Vamos a recuperar aquí ocho de esos aspectos, sorpresas que nuestra dieta mediterránea nos reserva, y para ello partiremos de la definición que de ella hace la UNESCO, que en 2013 la inscribió en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural de la Humanidad.

1ª Sorpresa: algo más que alimentos en la dieta mediterránea

Procida-Juan Salmoral

Procida (CC-BY-NC-SA) Juan Salmoral

La dieta mediterránea no es solo una batería de alimentos sanos, sino «un conjunto de conocimientos, competencias prácticas, rituales, tradiciones y símbolos relacionados con los cultivos y cosechas agrícolas, la pesca y la cría de animales, y también con la forma de conservar, transformar, cocinar, compartir y consumir los alimentos ». En efecto, así es como la reconoce la UNESCO. Y no solo eso, sino que además esta organización afirma que «El acto de comer juntos es uno de los fundamentos de la identidad y continuidad culturales de las comunidades de la cuenca del Mediterráneo» (compruébalo en este enlace).

 

2ª Sorpresa: una «pirámide de alimentos» revisada

En reconocimiento de la declaración anterior, la Fundación Dieta Mediterránea ha propuesto una revisión de la tradicional pirámide de los alimentos, que incluye los elementos no nutricionales de la dieta, tanto sociales como ecológicos. Aquí la tenéis:

Pirámide-Med

 

Como en la pirámide tradicional que promueven otros organismos de salud pública, esta nueva pirámide sigue situando los alimentos (y elementos) que deben sustentar la dieta en la base, y relega a los estratos superiores los que debemos consumir con moderación. La analizaremos un poco más en las siguientes «sorpresas».

3ª Sorpresa : las bases individuales de la dieta

En efecto, como veréis, en la base de la pirámide tenemos, a la izquierda, las actitudes o acciones que podríamos considerar «no estrictamente nutricionales», y que se sintetizan en tres elementos: el ejercicio físico, el descanso y la convivialidad.

Mediterráneo (CC-BY-NC-SA) Martynas

Mediterráneo (CC-BY-NC-SA) Martynas

Esas son pues las bases de una vida sana, que nos ayudarán a asimilar bien los alimentos y a no necesitar compensar con ellos carencias como las afectivas o las que puede provocar el estrés. Aunque sin duda ambas cosas se complementan y se influyen mutuamente.

 

4ª Sorpresa: las bases ecológicas

También en la base de la pirámide, a la derecha, tenemos los elementos que tienen que ver con la forma de producir y consumir los alimentos: se reconoce la importancia de la biodiversidad y del consumo de productos locales, tradicionales y de temporada, respetuosos con el medio ambiente, así como de las actividades culinarias.

Gamba Roja Pintada (CC-BY-NC-SA) Ferran Pestaña

Gamba Roja Pintada (CC-BY-NC-SA) Ferran Pestaña

Así pues, aunque en esta pirámide no se habla de alimentos ecológicos, es innegable que no es posible producir alimentos respetuosos del medio ambiente con métodos de cultivo o de procesado no ecológicos. Los demás principios de consumo promovidos son, además, los principios del consumo ecológico.

En realidad, el concepto de dieta mediterránea reconocido por la UNESCO se basa en la alimentación tradicional que seguían los países de la cuenca mediterránea (es decir, España, Francia, Italia, Grecia y los países del Magreb, fundamentalmente) hasta la década de 1960. En aquella época, en las zonas rurales, que contenían aún a la mayoría de la población, todavía no se había introducido la alimentación industrial.

La forma natural de volver a consumir la verdadera dieta mediterránea es pues adoptar los principios de la alimentación ecológica, que no es otra cosa que una vuelta a los métodos tradicionales de agricultura, alimentación y cocina, añadiendo la conciencia social y de los riesgos del medio ambiente.

5ª Sorpresa: todos los días: frutas, verduras y cereales… integrales!

Arroz integral (CC-BY-SA) josemaria

Arroz integral (CC-BY-SA) josemaria

Antes de la industrialización masiva del sector agrícola y alimentario, los cereales consumidos –pan, pastas, trigo sarraceno, arroces, etc.- eran, por supuesto, integrales. Esta es la razón por la que en la verdadera dieta mediterránea se comen todos los días: el índice glicémico de los cereales integrales es mucho menor que el de los cereales procesados, y además, los integrales guardan, como ya sabemos, muchos otros nutrientes que se pierden durante el refinado.

Por consiguiente, la antigua recomendación nutricional de basar la dieta en «hidratos de carbono», identificando este nutriente con los cereales, no tiene ningún sentido. Una recomendación así solo puede producir una población obesa y con todos los problemas denominados «de civilización» (diabetes, cardiopatías, etc.).

Para poder basar la dieta en frutas, verduras y cereales, estos últimos deben ser integrales.

6ª Sorpresa: frutos secos, todos los días

Nueces (CC-BY-NC-SA) Javier Pais

Nueces (CC-BY-NC-SA) Javier Pais

Y esto es lo que explica, junto con la ingesta de leguminosas, que la dieta mediterránea sea cuasi vegetariana: las proteínas completas se encuentran en la combinación de cereales integrales con leguminosas o con carnes (productos estos que solo se recomiendan dos veces por semana), y complementados con frutos secos todos los días.

Los frutos secos, proporcionan proteínas completas o semicompletas, y además de tener una riqueza vitamínica y mineral considerable, proporcionan los indispensables ácidos grasos esenciales, es decir, omega-3, omega-6 y omega-9.

7ª Sorpresa: fuera carbohidratos de alto índice glicémico

En efecto, este tipo de alimentos, que en la pirámide de la dieta mediterránea están simbolizados por las patatas y los dulces, solo figuran en los estratos más elevados, es decir, que su consumo debe reducirse al mínimo.

Así pues, esta pirámide se aleja por fin de la antigua división de los alimentos en hidratos de carbono, proteínas y grasas, que no tenía mucho sentido a la hora de tratar de elaborar una dieta familiar equilibrada, puesto que la mayoría de los alimentos contienen una combinación de dichos nutrientes.

8ª sorpresa: el placer y la frugalidad en la mesa

Albaricoques

Albaricoques

Otras dos innovaciones de la nueva pirámide: se incluye el vino con moderación y «respetando las costumbres», y la medida de la ración recomendada debe estar basada en la «frugalidad» y «los hábitos locales».

Por supuesto, el aceite de oliva sigue siendo el rey de nuestras cocinas, aunque eso ya lo sabíamos.

Con estas recomendaciones, el que siga sin comer y vivir de forma saludable, es porque se empeña…


 

Créditos:

Imagen destacada: Mediterráneo (CC-BY-SA) Flavio Spugna

Trackbacks/Pingbacks

  1. La dieta mediterránea: ocho aspectos desconocidos - […] La dieta mediterránea: ocho aspectos desconocidos […]

Comentar

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.