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No solo de pan… ¿Conocemos las claves de la felicidad?

No solo de pan… ¿Conocemos las claves de la felicidad?

Escrito por en Dic 9, 2016 para Blog, Ecología, salud, testimonios

Todos aspiramos a la felicidad. En estas vísperas de Navidad, voy a alejarme un poco (solo un poco) de mis temas habituales, para compartir con vosotros datos y reflexiones sobre esta cuestión tan escurridiza, que desde 2012 es incluso objeto de un curioso informe mundial, The World Happiness Report.

Los países más felices y más infelices del mundo

Seguro que lo primero que os preguntaréis, como yo, es qué dice este informe de España. Pues en su actualización de 2016 nos sitúa en la posición 37 de 157. Aquí tenéis un extracto del ranking. La clasificación completa la encontraréis en el gráfico 2.2 del informe.

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Países más felices y más infelices según el World Happiness Report 2016

La verdad es que resulta desoladora la concentración de países superdesarrollados occidentales entre los 20 primeros, y la de países africanos y del Gran Oriente Medio entre los más infelices. Recordemos que el informe está basado en un cuestionario en el que los encuestados evalúan su vida y su bienestar en una escala de 0 a 10.

Gran parte de estos resultados no puede explicarse

Un punto interesante son las variables que los autores han utilizado para tratar de «explicar» la puntuación alcanzada por cada país. Estas son: el PIB per cápita, el apoyo social, la esperanza de vida saludable, la libertad de elección, la generosidad y la percepción de ausencia de corrupción. El porcentaje del resultado explicado por cada uno de estos factores está representado por los colores de la barra y, según los autores, en conjunto explican casi tres cuartos de la variación del índice según los países.

Pero la verdad es que la parte más larga de cada barra es la azul en todos los casos, y resulta que esta parte representa en realidad el porcentaje no explicado por dichos factores (los autores la llaman Dystopia). Observad también que, cuanto menos “occidental” es el país”, más tiende a prolongarse el azul. ¿Falta de representatividad de las estadísticas utilizadas? ¿”Occidento-centrismo” de nuestra ciencia occidental? En todo caso, algo hay que no explica este modelo.

¿Serán sociales, económicos o individuales, esos otros factores escondidos en el azul de las barras? Porque esa me parece una pregunta fundamental, y quizás el mayor interés de este tipo de estudios sea, precisamente, mostrar que el sentimiento de felicidad no es solo una cuestión individual, sino también colectiva…

Claves de la felicidad: el ejemplo de Islandia

Dejemos pues las estadísticas y miremos las cosas de otro modo. Por ejemplo, cuál es el secreto de Islandia, país de volcanes y frío polar, casi despoblado, y que, a pesar de todo ello, se mantiene desde los inicios del World Happiness Report en las tres primeras posiciones.

Apoyo social y confianza

Ni siquiera la crisis logró afectar sus niveles de felicidad, a pesar de que el país estuvo al borde del colapso económico más total. Según otro estudio exhaustivo citado por Eric Weiner, periodista de la BBC, el descenso fue mínimo, pero además, el 25 por ciento de los islandeses declararon ser incluso más felices. El nivel de confianza y de apoyo social parecen ser la clave de este dato. «Si te quedas bloqueado por la nieve en medio de una carretera, siempre termina viniendo alguien a rescatarte», declaraba un entrevistado a Weiner. Los niños van solos al colegio hasta en pleno invierno, cuando es de noche las 24 horas del día.

Hay que decir que son cuatro gatos. Son tan pocos que se llaman todos por el nombre de pila y han creado una aplicación para ligar que les permite verificar si la belleza con la que se están tomando una copa es o no pariente. Sin duda este factor incide en los niveles de confianza (me refiero al hecho de ser cuatro gatos, aunque la aplicación también :-)).

Optimismo frente a viento y marea

Pero también hay que hablar del optimismo natural de los islandeses: muchos vieron la crisis como una oportunidad para mejorar las cosas y, de hecho, pusieron el país patas arriba, derrocaron al gobierno, reformaron la constitución en un proceso democrático sin precedentes, se lo plantearon todo otra vez, no se amedrentaron ni ante las potencias acreedoras ni ante las agencias de notación, y volvieron a ponerse en pie desde cero.

Igualdad: o todos o ninguno

Otra clave de la que nos habla el estudio citado por Weiner es la de la igualdad: Islandia es una sociedad igualitaria, tanto en ingresos como en sentimiento de bienestar. De hecho, otros informes hablan de que las personas son más felices en sociedades donde hay menos desigualdad a este respecto. Y si volvemos al ranking del World Happiness Report, veremos que en los diez primeros puestos figuran todos los países nórdicos, que se encuentran entre las sociedades más igualitarias del planeta.

Resiliencia y comunión con el medio

Por último, la resiliencia podría ser otro de los factores que explican la felicidad islandesa. En un país donde la erupción de un volcán o una riada provocada por el deshielo puede acabar con todo lo que tienes de la noche a la mañana, en el que vives seis meses al año sin luz solar, en el que casi no quedan árboles, en el que apenas sobrepasas los 18 grados en todo el año, ¿qué puedes hacer?

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Laguna volcánica en la región islandesa de Myrdal

Pues aprendes dónde tienes que construir tu casa para estar al abrigo tanto de erupciones como de inundaciones; aprovechas la geotermia para calentarte gratis y los restos de lava en las laderas para asarte salchichas; te haces piscinas de ensueño en aguas termales naturales y te relajas en ellas con tus vecinos y amigos mañana y tarde; te haces tratamientos para el cutis con arcilla volcánica; lees todo lo que puedes (Islandia es el país del mundo que más libros per cápita publica); ayudas al prójimo en cualquier circunstancia y pides ayuda siempre que la necesitas; echas abajo a cualquier gobierno que te toque las narices, y te ríes hasta de tu sombra. Esa es la resiliencia islandesa.

Resumiendo, el caso islandés nos habla de apoyo social, confianza en los demás, igualdad, comunión con el medio, optimismo, lectura y resiliencia como factores dominantes en uno de los países más felices del mundo.

Y en España, ¿cómo estamos?

Volviendo a nuestros lares, no conozco ningún estudio exhaustivo sobre la felicidad en España, pero si nos fiamos del World Happiness Report, obviando la parte azul de la barra, destaca sobre todo la contribución del sentimiento de apoyo social, y después la esperanza de vida saludable, que están al nivel de los países en cabeza de lista. Sin embargo, la contribución de la libertad de elección y la percepción de ausencia de corrupción son menores en nuestro caso que en estos países.

¿Y si nos comparamos con Islandia? Veamos, un poco así, a la brava: nosotros, reírnos, sabemos. Asar salchichas donde sea, también. En lo de derrocar gobiernos, nos ha faltado un agua. En lo de leer, poco menos. El sol, lo tenemos de nuestra parte, pero con la energía solar nos la han jugado, y en cuanto a otro tipo de comunión con el medio, ahora está en peligro nada menos que ¡Doñana! Igualdad, no mucha, la verdad… Tenemos ya ahí unas cuantas claves para ir reflexionando.

Y de apoyo social, ¿cómo andamos? Imagino que no tan mal. En lo peor de la crisis, aquí en Ginebra, donde vivo, me preguntaban «¿cómo hace la gente en España para salir adelante?». No se lo explicaban. Pero el que conoce nuestra cultura sabe que el apoyo familiar es enorme. Los islandeses van un poco más lejos en esto de la solidaridad: todos se consideran parientes. Aunque quizás en España también esta solidaridad familiar ampliada exista, cristalizada en algunas de nuestras formas asociativas y tradiciones. Mirad este vídeo, por ejemplo:

En efecto, son Els Castellers de Tarragona. Para quien no lo sepa, esta tradición ha sido reconocida por la Unesco como patrimonio inmaterial de la humanidad (mirad este enlace). Confianza, trabajo en equipo, enorme esfuerzo colectivo: para lograr ese resultado, pueden llegar a entrenarse más de 20 horas por semana.

La Colla Jove Xiquets, la del vídeo, tiene más de 100 miembros, y agrupa pues a muchas familias. Imaginad el nivel de confianza que tienen que tener para arremolinarse de esa manera y empinarse en la torre humana. Imaginad que es vuestro hijo el que escala la torre. Mi amiga Alba Domingo, vinculada por amistad a esta colla, dice que esta tradición es incluso fuente de equilibrio psicológico para niños, adolescentes y adultos. En caso de divorcio, por ejemplo, la colla ofrece la estructura grupal necesaria para mantener los niveles de seguridad afectiva necesarios. Pero para hablar de felicidad, solo hace falta ver la alegría, el entusiasmo que la construcción de la torre genera…

¡Felices fiestas a todos!


Créditos y referencias

World Happiness Report, 2016.

The truth about Icelandic happiness, artículo de Eric Weiner en BBC Travel (mayo de 2016).

The little book of the Icelanders, de Alda Sigmundsdóttir, Ed. Vaka-Helgafell, Reykjavík, 2013.

Noticias e información sobre Islandia: http://www.islandia24.com. No dejéis de consultar este blog si queréis viajar a Islandia.

Información sobre Els Castellers en Donquijote.org.

¡Gas natural, fuera de Doñana!, campaña de Greenpeace.

Gracias a Miguel Ángel Malo, profesor de economía en la Universidad de Salamanca, por explicarme el misterio de Dystopia en el World Happiness Report. Lo podéis seguir en su blog.

Gracias a Alba Domingo por la información de primera mano y los enlaces sobre Els Castellers y las collas.

Fotografías: Lola Montero Cué (CC BY-NC). Portada, Cascada de Skógafoss, en el sur de Islandia.

 

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