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Mis primeras letras

Mis primeras letras

Escrito por en Mar 13, 2015 para Blog, testimonios

No soy un ejemplo. Soy muy consciente de ello. Ni siquiera sé muy bien qué hago escribiendo esto. Quizá fue que me sentí en la obligación de aportar mi granito de arena, quizá que me sentí culpable por lo que otros son capaces de hacer y yo no, o quizá y simplemente porque poquito a poco me voy sintiendo uno más de esta familia ecologista.

El asunto es que para llegar aquí he tenido que aprender. Sí, aprender, como todo en la vida, porque hasta hace no mucho yo era un cromañón de esos que no acababa de ver la opción del ecologismo como algo que cuadrara conmigo mismo. Tenía una percepción equivocada, ahora lo reconozco, por simple y llano desconocimiento de todo lo que significa y porque me sentía distante de ese mundo. Digamos que lo veía como un inmenso mar de acelgas al que solo accedían naturistas crudívoros con rastas que tiraban la basura en cubos de colores. En definitiva había etiquetado lo que yo mismo me había negado a conocer.

Pero mira tú… Resultó que una suma de casualidades llevaron a unos amigos a montar un espacio para la ecología y la educación. ¡Ah! ¡La educación! ¡Eso ya me sonaba mejor! Y además otros amigos con buenos criterios compartían ideas. Así que me acerqué, para curiosear, para conocer, para descubrir, para, en definitiva, educarme en ese mundo y finalmente empezar a aprender.

Tengo que reconocer que cuando empecé, y oía hablar de los omega 3 y 6, de bajar el colesterol malo y de que consumir leche no era muy bueno para la salud, me asusté un poco, pero en seguida descubrí la raíz, la esencia, el porqué del ecologismo: EL RESPETO.

El respeto por el medio ambiente, el respeto por los derechos humanos, el respeto por los demás, fueran o no ecologistas. Empecé a entender que detrás de esos valores había mucho más que una simple dieta o un programa alimenticio. Nadie trataba de imponerme nada, muy al contrario respetaban plenamente mis gustos. Y como el roce hace el cariño y uno tiene ese permanente deseo de aprender, empecé mi abecedario particular de la ecología, como cuando de niño comencé a escribir juntando sílabas. No creáis que se ha operado ningún milagro, sigo siendo un principiante, pero, poco a poco, digo que no a la bollería industrial, como más fruta y sana, he descubierto que se puede ser ecologista y comer carne y además de una excelente calidad, porque no es lo mismo ser ecologista que vegetariano; y aunque no camine, sé que tengo que caminar (que aunque no lo parezca, no es poco), pero ya me fijo en consumir productos que en su mayoría no conlleven una esclavización detrás de su producción, que respeten al clima, a sus ciclos y a las personas y que además garanticen calidad de vida para todos, para los que producen y para los que consumen.

He borrado las etiquetas que tenía instaladas y he cambiado el chip para entender la relación entre la ecología y la educación y viceversa, y no solo lo he entendido sino que intento transmitirlo allá donde puedo. He ahondado aún más en mi habitual protección del medio ambiente, que, ésta sí, siempre había defendido. También he entendido la palabra ecología más allá del concepto de la alimentación y ahora concibo claramente la defensa de los Derechos Humanos desde el consumo responsable. Pero además, todo eso, ahora, no lo hago ya como individualidades sino como las partes de un todo. En definitiva, ya tengo la cartilla de mis primeras letras de la ecología y como los niños cuando empiezabc móvilan en la escuela, me siento muy orgulloso de lo importante que es para mí y de lo mucho que espero aprender de ella.

Quizá hoy solo sé escribir Ma-má, y mañana o dentro de unas semanas Mi Mamá me ama, pero sé que he descubierto un mundo apasionante que conocer en su máxima amplitud, que sumar a mis muchas experiencias de vida y ya no me voy a apartar de él. Como todo en la vida, me sirve para aprender y sobre todo para respetar, y en eso estoy educándome con mucha aplicación para que, como decía Kavafís, “El viaje sea largo y provechoso”.

    1 Comentario

  1. Muchas gracias José por tu valioso testimonio y a continuar leyendo juntos las letras de la ecología

    lourdes lopez lopez

    16 marzo, 2015

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